La felicidad.
Tenía que decírtelo, y tienes que hacerlo; Debes de bailar con la felicidad, debes de cantarle un blues y meterle mano! Y no vivas de otra manera. De hecho, no quiero que vivas de otra manera. Eso es demasiado bueno, es un subidón. Es mejor que tu película favorita, que escuchar en directo tu canción favorita, que pasear bajo la lluvia, que tumbarse en el césped, que releer por tercera vez tu libro preferido, que el chocolate, que el éxtasis, que las fresas, que una mañana de verano, que hundir los pies en la arena de la playa y que atrasar el reloj cinco minutos para que el tiempo te espere un poco. Es mucho mejor que todo eso. Pruebalo y hazte yonki de la felicidad, quiero que no puedas dejarla y prométeme que cada día vas a encontrar al menos tres motivos por los que sonreír puesto que tu sonrisa es adictiva. Ya lo dijo Chaplin, un día sin sonreír es un día perdido. Aplícate el cuento y prométeme no olvidarlo. Siempre hay razones por las que cantar a todo pulmón o salir fuera y gritar. Arranca la felicidad a tiras y muerde fuerte a la vida, que no se escape nunca más. Y esto te lo digo como una experiencia propia y tú mejor que nadie, lo sabe.
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